
Últimamente, la mayoría de las veces, sea cual sea la circunstancia "positiva" que esté pasando, tengo la terrible sensación de que llega tarde...
No sé, el recurso de los finales felices y que al final se sepa quién es el asesino y el acusado-inocente quede inmune está muy bien para el Cine, pero ¿qué hay de la vida real, sin guiones previos escritos?
Sí, mejor tarde que nunca, eso está clarísimo, pero... ¿y mientras? El mientras en que te sientes gilipollas, el mientras en que notas que te están tomando el pelo en tu cara, el mientras en que sufres, el mientras en que eres indiferente para casi todos, o peor aún, el mientras en que eres el hazmerreír de muchos...
Demasiados mientras para, llegado el caso, poder disfrutar plenamente de los giros inesperados de fortuna.
Recuerdo esa escena en La Milla Verde, cuando el gigante John Coffey lleva en brazos los cuerpos inertes de las gemelas, y llorando desconsoladamente repite varias veces:
-"El mal ya estaba hecho..."
No sé, el recurso de los finales felices y que al final se sepa quién es el asesino y el acusado-inocente quede inmune está muy bien para el Cine, pero ¿qué hay de la vida real, sin guiones previos escritos?
Sí, mejor tarde que nunca, eso está clarísimo, pero... ¿y mientras? El mientras en que te sientes gilipollas, el mientras en que notas que te están tomando el pelo en tu cara, el mientras en que sufres, el mientras en que eres indiferente para casi todos, o peor aún, el mientras en que eres el hazmerreír de muchos...
Demasiados mientras para, llegado el caso, poder disfrutar plenamente de los giros inesperados de fortuna.
Recuerdo esa escena en La Milla Verde, cuando el gigante John Coffey lleva en brazos los cuerpos inertes de las gemelas, y llorando desconsoladamente repite varias veces:
-"El mal ya estaba hecho..."
A eso me refiero, salvando las distancias, claro. Algunos momentos perfectos, que parecen casi irreales por haberlos imaginado tantas y tantas veces en sueños despiertos, pierden buen sabor y se tornan rancios por llegar demasiado tarde. Claro, igual que el tiempo pudre frutas, pudre también sensaciones, que hubieran sido mejores y más saboreadas... de haber llegado a tiempo.
Como si a los treinta te compras el juguete que quisiste con todas tus fuerzas a los diez años... No, no es lo mismo.
Tal vez sea que uno al final ya está cansado.
Florentino Ariza se debió sentir feliz... pero agotado. Y Nelson Mandela tuvo su final feliz, pero estaba cansado... e incluso el tiempo dará la razón a quien ahora parece que no la tiene, como se la dio a Galileo , a Ignaz Semmelweis, o a Sanz Briz... pero siempre, siempre, demasiado tarde.
Como si a los treinta te compras el juguete que quisiste con todas tus fuerzas a los diez años... No, no es lo mismo.
Tal vez sea que uno al final ya está cansado.
Florentino Ariza se debió sentir feliz... pero agotado. Y Nelson Mandela tuvo su final feliz, pero estaba cansado... e incluso el tiempo dará la razón a quien ahora parece que no la tiene, como se la dio a Galileo , a Ignaz Semmelweis, o a Sanz Briz... pero siempre, siempre, demasiado tarde.
Lo más desolador, lo único verdaderamente desolador que hay en este mundo, es tener que exclamar:
¡ya es tarde!
(E. W. Stevens)
Cuando llega el tiempo en que se podría, ha pasado el tiempo en que se pudo
(Marie Von Ebner-Eschenbach)
¡ya es tarde!
(E. W. Stevens)
Cuando llega el tiempo en que se podría, ha pasado el tiempo en que se pudo
(Marie Von Ebner-Eschenbach)














