viernes, 16 de octubre de 2009

Una navaja

Si hay algo en la vida que puede dar un giro radical a un momento raro-malo no es la diplomacia, ni que alguien interrumpa de repente, ni que caiga un rayo, ni que tiemble la tierra y se desvíe el tema. Es otra cosa, una cualidad valiosísima, diría que la que más valoro en las personas: el sentido del humor.

Con los niños prontito los padres aprendemos a hacer uso de él -siempre que no nos pille ya hasta arriba y explotemos-, y así, respirando hondo, hablando con calma y cambiando radicalmente de tema (a ser posible arrodillados poniéndonos a su altura), vemos el giro milagroso que da la expresión de su cara, pasando del llanto o la rabieta a la risa sanota.

Nosotros, ya más peludos, no somos tan distintos a ellos en la base, y un chiste metido entre frases serias es un bálsamo, y más cuando no eres capaz de ver la cara real de la otra persona, y sólo intuyes o notas tensión ambiental por cuatro letras y dos silencios entrelazados.

Ayer me pasó dos veces, y mira, en la vida de adultos, pese a pasar el día rodeado de personas, no todas tienen esa capacidad de hacer a alguien reír cuando más bien siente gana de lo contrario. Y me lo hicieron dos veces dos personas distintas ¿soy o no afortunada?

Si uno es consciente en un momento dado de que está riendo con otra persona, ¿hay acaso más cercanía que esa? ¿Subyace en el ambiente lo que ha sucedido, lo que ha sido hasta ese momento previo a la risa... o por el contrario queda la sensación última y placentera de haber reído juntos?

Alguien me dijo anoche: "el día que estaban de oferta las navajas de Ockham, tú llegaste tarde al Lidl" :P

Y oye, qué buena idea esa. Ellis y Beck estudiaron el por qué de los pensamientos a los que terminamos llegando, como sin querer (aquí y aquí):

"En resumen, no son los acontecimientos externos por lo general (salvo eventos externos o internos extremos: p.e "terremoto", "dolor extremo") los que producen las consecuencias conductuales, emocionales y cognitivas. Más bien el propio sujeto, aplicando su proceso de valoración personal sobre esos eventos, es quién en ultima instancia produce esas consecuencias ante esos eventos"

PD: Siempre puede uno hacerse con una, aunque sea por correspondencia ;)

5 comentarios:

  1. “Cuanto más vivo, más me doy cuenta del impacto de la actitud en la vida”


    “Actitud para mi, es más importante que los hechos. Es más importante que el pasado, que la educación, que el dinero, que las circunstancias, que los fracasos, que los éxitos, que lo que otras personas piensen, digan o hagan. Es más importante que la apariencia, la aptitud o la destreza. La actitud hará o romperá una compañia…, un hogar. La cosa más sorprendente es que depende de cada uno de nosotros que actitud adoptar cada dia.”


    “Nosotros no podemos cambiar nuestro pasado…, no podemos cambiar el hecho de que las personas actuen de una forma o de otra, …no podemos cambiar lo inevitable.”


    “La única cosa que podemos hacer es jugar con la única alternative que nos queda, nuestra actitud.”


    “Estoy convencido que la vida es un 10% lo que nos pasa a nosotros y un 90% la forma en que reacccionamos a ello. Por lo tanto, es nuestro privilegio,…nosotros controlamos nuestras actitudes.”




    Ja l'havies llegit, no?

    ResponderEliminar
  2. Estoy muy de acuerdo con el resumen final. De hecho, hace poco, le comentaba a Espejo la importancia de la autovaloración para determinadas circunstancias...
    Y la risa es siempre como sacar la cabeza del agua para coger aire.

    :)
    Besitos!

    ResponderEliminar
  3. Hola,

    Lo más fácil es echar la culpa a factores externos para quedarnos en el sofá llorando enrollados en una manta, y vernos como víctimas dignas de compadecer.

    Pero es patético.

    Estoy muy de acuerdo con todas esas frases, que me parecen acertadísimas. Admitiendo la importancia de la actitud, uno se puede llegar a sentir peor cuando reconoce su parte de culpa en las cosas (reconociendo que su actitud no ha sido la apropiada).

    Pero es precisamente esa visión de los problemas la que nos puede alentar a tratar de solucionarlos.

    No somos espectadores de nuestra vida, somos actores (y principales); la actuación implica la acción, y sin una buena actitud la acción está condenada al fracaso.

    Gracias por traerlas.

    Cris, esa frase de la risa como oxígeno me ha encantado.

    Gracias a los dos de nuevo.

    ResponderEliminar

¿Te apetece aportar algo?