
La motivación y la ilusión por las personas y las cosas nos hacen ser capaces de sacar horas de donde no las hay, de arañar segundos a las mismas si la ocasión nos lo merece, de comprar billetes de avión o de tren para visitar a los que queremos, de atrevernos a enviar un sms o un mail, de decidirnos a pedir permiso en el trabajo para poder salir antes y poder ir a recibir a alguien a quien apreciamos y vive lejos, de ser espontáneos, auténticos...
No sabemos qué somos capaces de hacer hasta que no lo deseamos. Es entonces cuando lo intentamos y, llegado el momento, nos estiramos como un chicle, y aprendemos a cantar si es necesario, a hablar suahili, a modelar barro. Incluso nos acercamos a determinadas disciplinas y abrimos nuestros oídos a otras músicas y otras lecturas...
Y todo porque queremos, y encontramos mil motivos para alcanzar lo que nos merece la pena.
Canta Silvio:
No sabemos qué somos capaces de hacer hasta que no lo deseamos. Es entonces cuando lo intentamos y, llegado el momento, nos estiramos como un chicle, y aprendemos a cantar si es necesario, a hablar suahili, a modelar barro. Incluso nos acercamos a determinadas disciplinas y abrimos nuestros oídos a otras músicas y otras lecturas...
Y todo porque queremos, y encontramos mil motivos para alcanzar lo que nos merece la pena.
Canta Silvio:
En busca de un sueño desatan ciclones
en busca de un sueño cuántas ilusiones
en busca de un sueño transcurren los ríos
en busca de un sueño se salta al vacío (...)
en busca de un sueño cuántas ilusiones
en busca de un sueño transcurren los ríos
en busca de un sueño se salta al vacío (...)
Sin embargo, en ocasiones la mecha de la ilusión no prende, se queda como a medio gas, ese quiero y no puedo que nos hace dudar de si no nos estamos obligando a algo que realmente no queremos hacer.
Entonces todo sale como forzado, artificial, no "desde dentro", sino más bien impuesto porque algo "de fuera" nos hace tener que hacerlo. Suele decirse que no fluye, que no cuaja, que no termina de...
Y se hace uso de las mentiras piadosas, de las verdades a medias...
Y encontramos mil excusas para no hacerlo.
Entonces todo sale como forzado, artificial, no "desde dentro", sino más bien impuesto porque algo "de fuera" nos hace tener que hacerlo. Suele decirse que no fluye, que no cuaja, que no termina de...
Y se hace uso de las mentiras piadosas, de las verdades a medias...
Y encontramos mil excusas para no hacerlo.