
lunes, 30 de marzo de 2009
jueves, 26 de marzo de 2009
martes, 24 de marzo de 2009
Cuerdas

La cuerda es ancha, de color hueso y está formada por decenas de finos hilos. Trato de romperla cortándolos poco a poco para ver si así -casi sin darse cuenta ella, casi sin darme cuenta yo-, cede, sin dolor, sin brusquedad, y deja de formar parte de mi vida.
Otras veces trato de cortarla de un tajo, y entonces la fuerza que hago con mis dedos y las tijeras me daña, y me salen dos ampollas que tardan unos días en dejar de escocerme.
A veces pienso que la mejor solución es no mirarla siquiera, no acordarme de su existencia y tratar de borrar de mi mente los momentos en que me dañó, pero a día de hoy todavía no he conseguido perdonarla del todo, pese a que precisamente el perdón es algo que se me hace fácil de aceptar... y de pedir.
Hace un año ella trató de ahogarme. Me dañó con su despecho y desprecio, para mí del todo inesperados e inexplicables, y atribuidos quizás a mi excesiva blandura y al exceso de confianza (ahh, a ella no le va a importar... ahhh, a ella no le faltará compañía..., ahhh, ella se encargará de todo (siempre lo hace))
Hace un año la cuerda que se me antojaba suave, acogedora y mullida se me transformó súbitamente en áspera, rígida y hostil. A día de hoy todavía me pregunto por qué.
Se me derrumbó todo un mundo encima y empecé a ver a la gente de otra manera.
Una persona que me quiere y a la que quiero me propuso anoche que escribiera sobre todo esto. Sus consejos suelen hacerme mucho bien.
Yo le he hecho caso, pero eso sí, he de reconocer que ha quedado una entrada bastante feosa :(
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sábado, 21 de marzo de 2009
Campos de cerezos para siempre...

En épocas sin trabajo estable solíamos montar cuadrillas y subir a las montañas para la recogida de la cereza. A mí, que no me gusta especialmente conducir largas distancias, no me molestaba hacerlo durante cuarenta y cinco minutos para la ida y otros tantos para la vuelta, a través de carreteras escarpadas y sinuosas, hacia arriba, siempre hacia arriba...
Tampoco me disgustaba levantarme temprano esas semanas (y mira que es algo que no soporto), y quedar ya con el resto del grupito a las siete de la mañana en la esquina del Teatro Municipal, con el frío de las mañanas de primavera.
Solíamos ser grupos reducidos, a lo mucho cuatro personas, no más. Y, una vez allí, nos presentábamos a la familia que nos había tocado en suerte. Solía ser en sus casas de pueblo, y desde allí, unas veces montadas en sus tractores y otras siguiéndoles en nuestros coches, enfilábamos hacia el terreno, recóndito y escalonado. Si la familia tenía perro, éste también venía con nosotros.
Los cubos llevaban una especie de forro engomado en el asa, ya que al cabo de muchas horas de llevarlo colgando del antebrazo, solía notarse una especie de molestia materializada en una tremenda marca roja.
Pero oíamos el silencio de la naturaleza cuando se nos terminaban las primeras conversaciones. Cada una de nosotras se hacía cargo de una hilera de árboles, y entonces estábamos solas un rato. Sólo cogiendo las cerezas una por una, con la única compañía del cielo sobre nuestras cabezas y el suelo bajo nuestros pies (como escribió Robert Louis Stevenson).
Y no sé lo que pensarían las demás, pero yo pensaba en lo afortunada que era por poder tener aquella experiencia, que no había cambiado un ápice a lo largo de los siglos. Por ver cómo poco a poco el cubo azul se iba llenando de enormes cerezas de un color alucinante. Y, de vez en cuando, y si teníamos suerte, levantábamos la cabeza y veíamos algún águila sobrevolarnos.

No creo que las grandes ciudades sean capaces de proporcionar tan buenos recuerdos como los que nos regala el campo a nivel sensitivo, sensorial o incluso estético.
Y hay veces en que no necesitamos nada más que eso...
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Nostàlgia
martes, 17 de marzo de 2009
Soltaremos la cabeza hacia las nubes...

Era una imagen de una playa, se veían rocas en la orilla. Me parece que la foto era de Lanzarote. En la arena, una palabra lapidaria. En el sur de la foto, una frase, ésta:
"Sin esperanza, se encuentra lo inesperado"
Parece ser que fue escrita por Heráclito de Éfeso. Se le llamó "El oscuro", quizás por su tendencia a los textos crípticos (más aquí). Otro que tal, en todo caso...
Luego me mandaron un pps de estos que parecen no ser hoax. Trataba sobre una chica que se casó cinco días antes de su muerte, que estaba escrita. Aquí.
Es tremendamente contradictorio sentirse mal en ocasiones. No podemos quejarnos, no debemos quejarnos. ¿Acaso no es vergonzoso hacerlo después de leer ese caso por ejemplo?
Luego me mandaron un pps de estos que parecen no ser hoax. Trataba sobre una chica que se casó cinco días antes de su muerte, que estaba escrita. Aquí.
Es tremendamente contradictorio sentirse mal en ocasiones. No podemos quejarnos, no debemos quejarnos. ¿Acaso no es vergonzoso hacerlo después de leer ese caso por ejemplo?
Está mal visto dejar traslucir nuestras miserias, parecer siempre taciturno. Hay quienes hemos pecado de hipermegaoptimismo, y éste mismo se ha vuelto en nuestra contra... quizás por confiarnos.
No, no hablo de buenismo, ese sería otro cantar, como bien nos explicó el amigo A través del Espejo hace unos meses.
No, no hablo de buenismo, ese sería otro cantar, como bien nos explicó el amigo A través del Espejo hace unos meses.
Todos hemos sido niños, adolescentes y jóvenes. Algunos incluso lo seguimos siendo... a pesar de ver el mundo con ojos más entrenados y escépticos. Y sin embargo, tratamos de mantener siempre el sentido del humor en lo más alto (porque qué asco sería todo sin sentido del humor).
Me encanta la gente con sentido del humor. Yo misma tengo mucho sentido del humor, aunque no me encante.
Y me cae genial esta chica, a la que han criticado hasta la saciedad desde sus tiempos de top-model. La acusaban de robamaridos, y ella dijo sin despeinarse (y con una mala leche tremenda :P):
Me encanta la gente con sentido del humor. Yo misma tengo mucho sentido del humor, aunque no me encante.
Y me cae genial esta chica, a la que han criticado hasta la saciedad desde sus tiempos de top-model. La acusaban de robamaridos, y ella dijo sin despeinarse (y con una mala leche tremenda :P):
"A los maridos de otras no se los roba. Simplemente hay mujeres que saben conservarlos, y otras que no"
Os dejo pues con ella. Además, la canción es preciosa ;):
PD: Finalmente, cambié de pensar y no publiqué aquel borrador :D
PD: Finalmente, cambié de pensar y no publiqué aquel borrador :D
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sábado, 14 de marzo de 2009
miércoles, 11 de marzo de 2009
La tele y yo
Hace poco me llegó una revelación como sin pretenderlo (pensándolo bien, así deben llegar las revelaciones... digo yo).
Resulta que escribí una entrada sobre el Tiempo, inspirada en una conversación fónica con un mañico al que adoroooo (muaks, muaks, muaks, si me lees, muaks). A propósito de esa entrada fue F.A quien me comentó que lo que venía a decir yo era lo mismo que decía "el nuevo anuncio de Coca-Cola". Y ahí planté las orejas (expresión que no sé si usáis, pero que aquí significa algo así como abrir los ojos a algo que hasta entonces había pasado desapercibido).
La cosa está en que yo conocía la existencia de ese anuncio por verlo comentado en otros blogs e incluso en prensa escrita, en forma de cartas al director y temas parecidos. Verlo verlo, lo que se dice verlo, debo confesar que todavía no lo he visto. (Ahora dudo si fue antes el anuncio o mi texto, ummm, tendré que consultar con un abogado...)
Porque me di cuenta ese día de que hace años que no veo la televisión.
Con esa frase pretendo ser literal hasta donde pueda, ya que en mi casa cuando está el peque está puesto todo el día el Clan o alguna peli de animación, claro. Me refiero a verla en el sentido televisivo del verbo, es decir, a sentarme delante y ver algún programa, las noticias por entero, algún concurso...
Recuerdo que mis últimos "alicientes"con ella fueron "Aquí no hay quien viva", "Cuéntame..." y "Siete Vidas" (que recuerde ahora, vamos, que puede que fueran más). También me interesó la Supernanny (sobre todo en la versión original a través de la TV3), y programas tipo Dossiers, Documentos TV o Callejeros.
La cuestión es que tuve una época en que disfrutaba realmente de ella, y así me comí por enteros los dos primeros Gran Hermano (con resúmenes diarios incluidos), los dos primeros O.T, e incluso dos temporadas de Supervivientes y La Isla de los Famosos (¿debería sonrojarme ahora? :P), compaginados con algún otro reality que pasó sin pena ni gloria pero que a mí me encantó, como Préstame tu vida (debí ser la única, me temo).
Los días se contaban por el programa que daban esa noche, y el momento después de la ducha, el pijama y la cena era de los mejores, sentada en el sofá con la manta escocesa encima.
Seguí tratando de hacer memoria estos días, y fui consciente de que vivo en una especie de Isla dentro de la sociedad. Me siento con las mamis en el parque las tardes que acudo, y hablan del Duque, de El Internado, de L' Alquería Blanca...
Yo ni flowers. Me suenan los nombres, soy capaz de poner cara al chaval este que las vuelve loquitas (por verlo en alguna revista), pero no he visto nunca ni un solo episodio. Lo mismo me sucede con C.S.I, Los Serrano, etc, etc. (Ahh, inciso aquí: vi algunos episodios de House hace tres años).
Me insinúan, me dejan caer, me dicen directamente... que no estoy al día.
Y así, sigo las noticias y la actualidad a través del diario dominical y su suplemento, de lo que me cuentan los amigos, de lo que escucho en la calle, en el trabajo, de visitar periódicos digitales (como supongo que haga todo el mundo), pero no las sigo al día, quiero decir, tal vez la noticia más importante ese día sea alguna cumbre y yo todavía ando por el descubrimiento de la asepsia. Elijo mis temas y mis actualidades, y pico lo que más me llama la atención.
No soy capaz de recordar cuál fue el momento exacto en que me desenganché y alejé de ella... Ahhh, ya, claro, debió ser cuando me enganché a Internet :$
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Paranoies
domingo, 8 de marzo de 2009
jueves, 5 de marzo de 2009
Otra historia errante...
Hace unos meses era El sueño del arlequín.
Ayer Dí.verso comenzó otra historia errante.
Quien quiera, que la siga en su blog dejando un aviso para que la podamos seguir...
El tedio se iba transformando poco a poco en entusiasmo, y el pudor en voces cada vez más fuertes. Un día, cuatro meses después de que todo comenzara... (Cris).
... cruzaron por vez primera sus miradas durante más de tres segundos... Nerviosos, siguieron con lo que estaban haciendo, y a partir de ese instante, cada vez que quedaban en silencio y sin tema de conversación, se notaba un ambiente raro, como de tensión no resuelta entre ambos (Majo).
Ayer Dí.verso comenzó otra historia errante.
Quien quiera, que la siga en su blog dejando un aviso para que la podamos seguir...
Las reglas son:
-Nadie puede llevarse la historia más de una vez.
-El que se la lleve, copiará y pegará en su blog los anteriores párrafos.
-Las aportaciones serán cortas para facilitar su lectura completa.
Todo empezó sin una clara intención, como un juego adolescente por descubrir lo desconocido, por no ser el reprimío o la reprimía de la clase y empezamos a dejarnos notas, a ver fotos y oír canciones... (Clem, dedicado a Rosa).El tedio se iba transformando poco a poco en entusiasmo, y el pudor en voces cada vez más fuertes. Un día, cuatro meses después de que todo comenzara... (Cris).
... cruzaron por vez primera sus miradas durante más de tres segundos... Nerviosos, siguieron con lo que estaban haciendo, y a partir de ese instante, cada vez que quedaban en silencio y sin tema de conversación, se notaba un ambiente raro, como de tensión no resuelta entre ambos (Majo).
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Microrrelats
lunes, 2 de marzo de 2009
¿Belleza objetiva?
¿Es objetivo decir que un rostro es bello? Leemos en los dominicales entrevistas exhaustivas con los deportistas más triunfadores de los últimos tiempos, o con los novelistas de más éxito, y leemos cosas como: "campeón en tal y cual", o "ha vendido X ejemplares". Todas esas referencias que nos dan son, como diríamos vulgarmente, objetivas. Existen esos trofeos, esos campeonatos y ese número de ventas; podemos cuantificarlos.
También puede saberse el número exacto de películas que ha interpretado con más o menos éxito determinado actor, y aunque su valía como tal podría también ser discutida, las veces que ha sido nominado o premiado por su trabajo. De nuevo, cifras.
Pero... ¿y sobre la belleza? El estudio realizado para la revista Nature por Douglas Jones y Kim Hill (perdón, no fuí capaz de encontrarlo tal cuál y puse ese artículo de Sabadell) daba claros datos sobre la universalidad de la belleza. Sin embargo, cuando hablas y comentas entre varias personas la belleza de la famosa o famoso de moda, las opiniones y discusiones causadas serían dignas a veces del mejor debate político (ánimo, gallegos, cuatro años pasan pronto, glups).
Se suele decir que la belleza está en los ojos de quien la mira, que contra gustos no hay disputas... pero ¿acaso no existen rasgos universalmente atractivos? Armonía sería la palabra clave, me parece a mí.
Insisto en que no hablo de que nos guste determinado tipo de cara, o de que en el conjunto, una persona del montón pueda irradiar atractivo por su carisma, magnetismo o sex appeal. El encanto personal y la propia autoestima de la persona suman o restan "belleza", y ésto repercute en la impresión "subjetiva" que causa en los demás.
Hablo de un rostro formalmente bello, como el que idealizaron los griegos, por ejemplo (y cuyo máximo exponente contemporáneo pudiera ser Paul Newman).
A lo largo de la historia, se ha intentado encontrar el "equilibrio objetivo", para ello se habla también de la proporción áurea. Copio y pego algunos párrafos que me parecen interesantes (aunque todo el texto lo es):
(...) En el campo de la odontología, se ha descubierto que la dentadura va creciendo siguiendo proporciones áureas, y de la misma forma lo hacen otros rasgos faciales, como la sonrisa respecto al arco dental, la distancia entre los ojos y muchas más... (...)
La relación entre la anchura del arco de la sonrisa entre el ancho de los 8 dientes centrales (los que pueden verse mientras se sonríe) es también áurea. (...) También es aúrea la relación entre la distancia entre los ojos y el ancho de los mismos.
Tom Cruise (...) posee unas proporciones áureas casi perfectas: sus ojos, boca, dientes, nariz, cabeza, están distribuidos de forma que la proporción de oro aparece constantemente. ¿Casualidad?. Hay otros famosos, como los españoles Antonio Banderas y Penélope Cruz que también poseen rostros "de oro". La belleza y Phi suelen ir de la mano.
(...)
El rostro humano puede encuadrarse en un rectángulo de oro. Si ahora dividimos el rostro trazando un segmento por encima de las cejas, obtenemos un nuevo rectángulo de oro en la parte superior, y podemos seguir indefinidamente con este proceso de forma que obtenemos una serie de puntos de intersección entre los diferentes rectángulos. Pues bien, esos puntos coinciden con los tradicionales puntos de energía usados en acupuntura para el tratamiento de enfermedades. Ahora todo parece encajar: si nosotros mismos crecemos al ritmo marcado por Phi, ¿no es lógico que encontremos más bellas las formas basadas en la proporción de oro que las que no lo están?.
Bien, todo esto viene por una "tremenda" discusión que mantuve hace un par de meses con un amigo. Le hablé de la enorme belleza que le veía yo a una conocida común. Él la consideraba "normal", y llegó a indignarse ante mi insistencia, discutiendo fervorosamente. Traté de hacerle ver (craso error, tongggggg), que podía decirse que la cara de esa chica era "objetivamente bella". Y en ese momento y situación, no tenía ningún documento delante para defender mi "teoría".
- "No existe objetividad en la belleza", concluyó él.
A mí esa afirmación no me terminó de cuadrar. Así como se sabe también que el sabor de la Cola es también uno de los que más gustan independientemente de las culturas donde se dé a probar, pienso que hay armonías faciales que suelen gustar a casi todos (y fijaos que usé "suelen" y "casi").
Me da la impresión de que somos nosotros muchas veces los que dejamos de ser objetivos, y cuando decimos que tal o cual rostro no es nada del otro mundo, quizás estemos condicionados por conocer a la persona que lo posee, y en cierto modo, eso nos condiciona.
Finalmente, le dije:
- A ver, si tuvieras que describir a esa chica, ¿dirías que es del montón?
- Bueno, es guapa, pero nada del otro mundo para mí gusto...
Una vez más, yo hablaba de la parte por el todo, y él del todo por la parte.
También puede saberse el número exacto de películas que ha interpretado con más o menos éxito determinado actor, y aunque su valía como tal podría también ser discutida, las veces que ha sido nominado o premiado por su trabajo. De nuevo, cifras.
Pero... ¿y sobre la belleza? El estudio realizado para la revista Nature por Douglas Jones y Kim Hill (perdón, no fuí capaz de encontrarlo tal cuál y puse ese artículo de Sabadell) daba claros datos sobre la universalidad de la belleza. Sin embargo, cuando hablas y comentas entre varias personas la belleza de la famosa o famoso de moda, las opiniones y discusiones causadas serían dignas a veces del mejor debate político (ánimo, gallegos, cuatro años pasan pronto, glups).
Se suele decir que la belleza está en los ojos de quien la mira, que contra gustos no hay disputas... pero ¿acaso no existen rasgos universalmente atractivos? Armonía sería la palabra clave, me parece a mí.
Insisto en que no hablo de que nos guste determinado tipo de cara, o de que en el conjunto, una persona del montón pueda irradiar atractivo por su carisma, magnetismo o sex appeal. El encanto personal y la propia autoestima de la persona suman o restan "belleza", y ésto repercute en la impresión "subjetiva" que causa en los demás.
Hablo de un rostro formalmente bello, como el que idealizaron los griegos, por ejemplo (y cuyo máximo exponente contemporáneo pudiera ser Paul Newman).
A lo largo de la historia, se ha intentado encontrar el "equilibrio objetivo", para ello se habla también de la proporción áurea. Copio y pego algunos párrafos que me parecen interesantes (aunque todo el texto lo es):
(...) En el campo de la odontología, se ha descubierto que la dentadura va creciendo siguiendo proporciones áureas, y de la misma forma lo hacen otros rasgos faciales, como la sonrisa respecto al arco dental, la distancia entre los ojos y muchas más... (...)
La relación entre la anchura del arco de la sonrisa entre el ancho de los 8 dientes centrales (los que pueden verse mientras se sonríe) es también áurea. (...) También es aúrea la relación entre la distancia entre los ojos y el ancho de los mismos.
Tom Cruise (...) posee unas proporciones áureas casi perfectas: sus ojos, boca, dientes, nariz, cabeza, están distribuidos de forma que la proporción de oro aparece constantemente. ¿Casualidad?. Hay otros famosos, como los españoles Antonio Banderas y Penélope Cruz que también poseen rostros "de oro". La belleza y Phi suelen ir de la mano.
(...)

El rostro humano puede encuadrarse en un rectángulo de oro. Si ahora dividimos el rostro trazando un segmento por encima de las cejas, obtenemos un nuevo rectángulo de oro en la parte superior, y podemos seguir indefinidamente con este proceso de forma que obtenemos una serie de puntos de intersección entre los diferentes rectángulos. Pues bien, esos puntos coinciden con los tradicionales puntos de energía usados en acupuntura para el tratamiento de enfermedades. Ahora todo parece encajar: si nosotros mismos crecemos al ritmo marcado por Phi, ¿no es lógico que encontremos más bellas las formas basadas en la proporción de oro que las que no lo están?.
Bien, todo esto viene por una "tremenda" discusión que mantuve hace un par de meses con un amigo. Le hablé de la enorme belleza que le veía yo a una conocida común. Él la consideraba "normal", y llegó a indignarse ante mi insistencia, discutiendo fervorosamente. Traté de hacerle ver (craso error, tongggggg), que podía decirse que la cara de esa chica era "objetivamente bella". Y en ese momento y situación, no tenía ningún documento delante para defender mi "teoría".
- "No existe objetividad en la belleza", concluyó él.
A mí esa afirmación no me terminó de cuadrar. Así como se sabe también que el sabor de la Cola es también uno de los que más gustan independientemente de las culturas donde se dé a probar, pienso que hay armonías faciales que suelen gustar a casi todos (y fijaos que usé "suelen" y "casi").
Me da la impresión de que somos nosotros muchas veces los que dejamos de ser objetivos, y cuando decimos que tal o cual rostro no es nada del otro mundo, quizás estemos condicionados por conocer a la persona que lo posee, y en cierto modo, eso nos condiciona.
Finalmente, le dije:
- A ver, si tuvieras que describir a esa chica, ¿dirías que es del montón?
- Bueno, es guapa, pero nada del otro mundo para mí gusto...
Una vez más, yo hablaba de la parte por el todo, y él del todo por la parte.
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Reflexions
domingo, 1 de marzo de 2009
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